El Saneamiento desde la Ética

Reflexiones sonbre el vínculo entre el tratamiento de aguas y la ética pública

El saneamiento ético

En la actualidad, 7.8 millones de mexicanos carecen de acceso a agua potable, y comúnmente sin los servicios necesarios para cumplir con el Derecho Humano al Agua. En los últimos tres años, hemos experimentado las peores sequías de las últimas tres décadas, y una de las ciudades más importantes del país ha llegado al día cero, el momento en el que no hay vuelta atrás para mitigar o prevenir la crisis hídrica.

Un tema que llama particularmente la atención es la calidad del agua. A nivel mundial, medio millón de niños y niñas menores de cinco años mueren cada año por consumir agua contaminada, y en México esta cifra alcanza los 95,000 niños y niñas. Sin duda, es un asunto que trasciende la gestión de recursos hídricos y se infiltra en aspectos más cercanos a cada uno de nosotros: la salud, la seguridad y la vida digna.

Una parte importante de esta problemática está relacionada con el saneamiento de aguas residuales y las dificultades del Estado para homogeneizar el servicio de saneamiento. Esto ha provocado la contaminación del 45% de los cuerpos de agua superficiales y casi 1 de cada 5 acuíferos del país. Lo que resulta en un grave impacto ambiental en los cuerpos de agua receptores y sus ecosistemas. Además, ha multiplicado la exposición de la población a estos cuerpos de agua contaminados debido a descargas residuales sin tratamiento alguno, resultando en graves daños a la salud pública y un deterioro paulatino del tejido social.

En México, es común ver plantas de tratamiento abandonadas, en desuso o con un considerable nivel de subutilización.. Esto es causado principalmente por la insuficiencia presupuestal para cubrir el costo de la energía eléctrica, el mantenimiento y los químicos requeridos para el tratamiento. Además, este fenómeno es observable también con la falta de recursos humanos que permitan la supervisión, mantenimiento y operación adecuada de la infraestructura de saneamiento, ya sea por falta de interés de la administración o por una falta de personal capacitado y de entrenamiento de especialistas. Esto ocasiona el deterioro de la infraestructura y las faltas graves en la operación del saneamiento en México.

En muchos casos, la utilización de complejos sistemas de tratamiento de aguas residuales, y con ello, el empleo de tecnologías de alta demanda energética, dificultan la operación por parte de las autoridades municipales debido a los elevados costos de su funcionamiento, lo que resulta en su eventual abandono.

 

En México, la decadencia de la infraestructura de los servicios de agua potable y saneamiento está centrada en una ineficiencia institucional más que en desajustes o desarreglos técnicos. Una muestra de esto es que en las pequeñas y medianas localidades los servicios de saneamiento tienden a ser inexistentes, inoperantes o ineficientes debido a complicaciones en materia de financiamiento de la operación o mantenimiento de la infraestructura, resultado de una falta de coordinación institucional que facilite el financiamiento para los gobiernos locales.

Tanto en materia de gobernanza del agua, como en temas de planeación y asignación de recursos para la infraestructura y los servicios del agua, la ética pública juega un rol fundamental.

La ética pública, como estrategia conjunta de valores y acciones, es fundamental para la asignación adecuada de recursos que promuevan el desarrollo y bienestar. Es esencial que la administración pública opere de manera eficiente y transparente, asegurando que los recursos asignados se utilicen plena y éticamente en políticas, servicios e infraestructuras. En el ámbito del agua, la vigilancia de la administración de recursos es crucial para garantizar la salud ambiental y el cumplimiento del derecho humano al agua y saneamiento.

En el caso particular del saneamiento, a menudo se descuida en las políticas públicas, lo que puede llevar a vulnerabilidades éticas y potencial corrupción. La inversión ética en saneamiento es vital para la salud ambiental y social, así como para el bienestar comunitario.

Es responsabilidad de la administración pública actuar con rectitud, integridad y transparencia para garantizar que los recursos se destinen adecuadamente, promoviendo el bienestar, la participación ciudadana y la justicia social. La ética en la administración de servicios de saneamiento es la base para el funcionamiento apropiado de la infraestructura y la calidad de vida en el país, impulsando el cambio, la justicia y la equidad.

La correcta labor del saneamiento del agua, con una perspectiva ética, y con el interés solidario y transparente de hacer sanear el agua para el beneficio de la población, son elementales para consolidar la equidad hídrica, la salud ambiental y la paz social.

 

¿Tienes algo qué decir al respecto? ¡Elabora!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *