Reflexiones del Desierto: El agua en Israel

La crisis del agua es ¿Una crisis de recursos, o una crisis de gestión?

La llamada crisis de agua está poniendo en jaque a comunidades, gobiernos e industrias, y ha acentuado el llamado al cuidado del agua en todos los sectores. La notable escacés en México ha vulnerado el derecho humano al agua de más de 15 millones de habitantes, quienes no cuentan con acceso a agua potable, y más del 30% de la población no tienen acceso a agua de calidad o suficiencia.

México es un país con importantes recursos hídricos, aunque con una repartición dispar a lo largo del territorio. Se estima que 67% del agua de México se encuentra en tan solo 7 estados en la región Sureste, misma donde cae el 49% de la precipitación del país. México es el país número 105 en precipitación anual, con precipitaciones mayores a los 740 mm anuales.

 

En México existe una brecha hídrica de los 700 mil millones de metros cúbicos para el 2030 de acuerdo con SEMARNAT (2018), lo que quiere decir empleamos más agua de la que puede sostener nuestro territorio sin afectar los ecosistemas. Sin embargo, para abastecernos de agua hemos sobreexplotado 1 de cada 5 acuíferos en el país, y contaminado más del 45% de los cuerpos de agua superficiales. Además, en el trayecto para abastecer el consumo doméstico urbano, se pierde el 40% del agua en fugas en la red en las ciudades mexicanas.

 

Con estas cifras, solo me queda preguntarme si las condiciones territoriales de México son suficiente condicionante para dar cuenta de la crisis hídrica que enfrentamos. ¿Es entonces una crisis de recursos? ¿Es decir, falta agua en el país? ¿O bien, es una crisis de gestión? Es decir, que no aprovechamos el agua eficiente y sustentablemente.

 

Pienso entonces en el desierto. En un territorio complicado políticamente, por decir lo menos, y en un país relativamente joven: ISRAEL.

Israel, ubicado en el corazón del medio oriente, la región con mayor estrés hídrico del mundo. Más del 50% del territorio israelí cuenta con un clima árido, y el país cuenta con tan solo 60-70 días de lluvia al año y precipitaciones promedio de 413 mm anuales, poco más de la mitad de lo que recibe el territorio mexicano. El volumen de agua renovable de Israel es de 276 metros cúbicos per cápita anuales, contrastado con los más de 3,000 metros cúbicos per cápita de los y las mexicanas.  Además, 70% de los recursos hídricos de Israel provienen de zonas políticamente complicadas, lo que acentúa la complejidad de las labores de gestión del abastecimiento de agua israelí.

 

Además, el territorio israelí es considerado de alta vulnerabilidad al cambio climático, estimando que en para el 2050 habrá un descenso del 25% en las precipitaciones anuales. Sin embargo, Israel se ha posicionado como líder en la innovación en la gestión hídrica y como un ejemplo de la diplomacia hídrica entre naciones, aligerando la dependencia nacional de cuerpos de agua internacionales. En tan solo 20 años, Israel logró reducir su consumo de agua de primer uso del 64% al 35%, y logró reducir su aprovechamiento de agua renovable de 504 millones de metros cúbicos a tan solo 98 millones de metros cúbicos en 15 años..

Israel se abastece en gran medida de agua proveniente de plantas desaladoras. Se estima que más del 90% del consumo doméstico se abastece de agua proveniente de desaladoras. Israel cuenta con una red integral de 5 desaladoras que componen un sistema eficiente de infraestructura y gestión en favor de la eficiencia y la sustentabilidad hídrica.

Con una visión vanguardista, Israel impulsa enormemente el tratamiento de aguas residuales, evitando así la contaminación de su territorio y sus aguas, así como promover la circularidad de estos volúmenes. El país trata el 94% de sus aguas residuales siendo que más del 53% de estas reciben tratamiento terciario, es decir, que pasan por determinados procesos de tratamiento para alcanzar la más alta calidad. Además, Israel aprovecha como reuso más del 87% de las aguas residuales generadas, abasteciendo de esta forma al sector agrícola del país, mientras que en México menos del 60% del agua se trata.

 

El sector agrícola israelí es puntero en materia de eficiencia, con sistemas de riego altamente tecnificados. Se estima que más del 75% del riego israelí es por goteo, el método más eficiente en uso de agua (alcanzado eficiencias del 95% al 100%) a diferencia del campo mexicano en el cual menos del 20% del riego es tecnificado.

Y ¿cómo lo logró Israel? Israel ha invertido enormes esfuerzos y recursos para combatir la crisis hídrica, postando por la innovación, la medición y la eficiencia.

 

En primer lugar, Israel ha optado por la medición de agua, tanto a nivel consumo, como mediciones innovadoras y eficientes de los cuerpos de agua subterráneos. Esto ha permitido que el país pueda desarrollar estrategias eficientes y detonar la toma informada de decisiones con respecto al agua.

Por otro lado, Israel ha invertido enormemente en infraestructura hídrica, tanto en el desarrollo de un sistema integrado de infraestructura hídrica, como en infraestructura para el reuso del agua, así como infraestructura para la desalinización de agua, fuertemente respaldada por estrategias administrativas y financieras como asociaciones público-privadas.

Además, Israel ha convertido sus cuerpos de aguas subterráneos, no en fuentes de abastecimiento de agua, sino en verdaderos reservorios de agua para la mitigación de riesgos hídricos y de sequia, sostenidos por un sólido monitoreo que vigila la integridad de los mismos. Aunado a esto, se ha invertido fuertemente en la tecnificación del campo israelí, optando por tecnología para la modernización de la agricultura, así como en la selectividad de cultivos y métodos de cultivo que han permitido al país una sustentabilidad alimentaria e hídrica.

 

Israel también ha optado por una fuerte cultura del agua, optimizando la gestión de la demanda del agua. Por esta razón la población israelí tiene el consumo doméstico más bajo de agua de los países de la OCDE.

Por último, pero no menos importante, Israel ha invertido grandes esfuerzos en crecer y fortalecer el ecosistema de innovación en materia de agua en el país. Mediante estrategias innovación y desarrollo en empresas y universidades, así como fertilizar el campo de innovación en agua de las universidades. Además, se han desplegado estrategias de vinculación entre el gobierno, los organismos operadores y empresas del agua, y las y los emprendedores, en las cuales se incentiva a emprendedores a innovar en materia de tecnología aplicada al agua, el gobierno israelí provee el financiamiento para el desarrollo e incubación de tecnologías, las empresas de agua aportan espacio técnico para la prueba y pilotaje de tecnologías.

El caso de Israel me llena de motivación, y me hace imaginarme un México en el que apostemos por el reuso, la eficiencia y la inversión en infraestructura. Me imagino un México donde la innovación fortalecida mediante el emprendimiento marca una diferencia en el futuro hídrico que nos espera.

CONSTRUYAMOS ESE FUTURO…

    Verónica Schreck
    August 9, 2023

    Muy interesante la comparación de estos dos mundos. Esperemos que nuestro país reaccione a tiempo.

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Un comentario

  1. Muy interesante la comparación de estos dos mundos. Esperemos que nuestro país reaccione a tiempo.

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